El desgaste silencioso que amenaza a las empresas

La “entropía” es la segunda ley de la termodinámica, rama de la física, introducido en la ciencia por Rudolf Clausius. La entropía expresa la capacidad de transformación de la energía: cuanto mayor es la entropía de un sistema, tanto menor es la energía en él contenida capaz de sufrir transformaciones. En términos sencillos, en termodinámica, la entropía describe la tendencia natural de los sistemas a perder orden y organización con el paso del tiempo, a menos que se invierta energía para mantenerlos.

La entropía es un término que se puede trasladar a muchos ámbitos de la vida cotidiana, sin embargo, en el mundo empresarial, este concepto se convierte en una poderosa metáfora para entender cómo las organizaciones pueden deteriorarse si no se cuida de manera consciente su salud interna. Cabe destacar que el desgaste no ocurre de forma repentina; es un proceso gradual y silencioso, casi imperceptible al principio, que se alimenta de malas prácticas, pésima o nula comunicación, falta de reconocimiento al talento humano, ausencia de empatía y resistencia a la adaptación. Cuando estos elementos se combinan, erosionan incluso a las empresas que alguna vez parecían inquebrantables, ¿Te suena familiar el caso de Kodak?

La entropía se construye día a día a partir de pequeñas omisiones que, acumuladas, afectan la motivación, cohesión y la conexión de las personas con su trabajo. Un liderazgo autoritario, la toma de decisiones inconsistente, la falta de transparencia en los procesos y los criterios arbitrarios de las métricas organizacionales generan un terreno fértil para la desconfianza y la indiferencia. Otros factores como la ausencia de reconocimiento por el esfuerzo de los colaboradores producen un sentimiento de invisibilidad y desinterés. No siempre se requiere un estímulo económico o una promoción para inspirar compromiso; muchas veces un gesto de agradecimiento o una retroalimentación positiva y oportuna son suficientes para mantener viva la energía laboral.

La falta de empatía hace que los colaboradores no se sientan parte de la empresa. Recordemos que una organización que no reconoce que sus integrantes tienen necesidades, emociones y circunstancias diversas, corre el riesgo de convertirse en un espacio frío y mecánico, en el que las personas se sienten prescindibles. Otra fuente de entropía es la negativa a innovar y el apego irracional a métodos obsoletos, ya lo decía Alvin Toffler “Una organización que no invierte en innovación está destinada a padecer progeria”

Como podemos darnos cuenta, el deterioro organizacional se manifiesta de muchas maneras. La baja productividad y la alta rotación son quizá las señales más evidentes, pero no las únicas. Algunos efectos de la entropía son: Un clima organizacional tenso, conflictos sin resolver; la creatividad se frena, porque el miedo al error pesa más que el deseo de proponer; los valores y principios comienzan a diluirse hasta volverse irrelevantes. Lo peor del asunto es que, en muchos casos estos síntomas se normalizan y forman parte del día a día, es sumamente preocupante que estos síntomas se normalizan e impiden reconocer que la organización se encuentra en una fase de desgaste profundo.

Afortunadamente, este proceso no es irreversible. La entropía puede reducirse cuando se invierte energía en restaurar el orden, la motivación y la confianza. Esto implica ejercer un liderazgo consciente y participativo, capaz de escuchar y de involucrar a las personas en las decisiones que les afectan. Trabajar por construir una cultura del reconocimiento que vaya más allá de los resultados económicos y que valore la constancia, la creatividad y el compromiso. La empatía organizacional es fundamental para atender las necesidades reales de los colaboradores, desde la flexibilidad de horarios hasta programas que fortalezcan la salud física y emocional.

Las empresas tienen que abrir espacios propicios para la creatividad y la innovación y aceptar que el error es parte del aprendizaje permite mantener el dinamismo y la competitividad.  La entropía organizacional es una amenaza real para aquellos que descuidan la dimensión humana de la empresa. Si quieres conocer más acerca del tema comunícate con nosotros, tenemos cursos y talleres para ayudarte a crecer y posicionarte en el mercado.

Por Carmen Benavides, Directora de Contenidos, Trainn, Mx.

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