Habilidades que valen oro: Observar y escuchar.
El mundo se transforma a una velocidad impresionante, las tecnologías, la información y los cambios sociales demandan estar atentos y abiertos a las nuevas tendencias. Las organizaciones exigen desarrollar competencias personales y profesionales para hacer frente a un entorno cambiante.
En este contexto, hay dos competencias que con frecuencia subestimamos, pero que resultan esenciales para comprender el mundo: la capacidad de observar y la de escuchar. Estas habilidades, tan simples en apariencia, son en realidad poderosos instrumentos que pueden marcar la diferencia en el éxito académico, profesional y personal.
La importancia de observar no radica simplemente en “ver algo” de forma pasiva, sino en mirar con atención: notar detalles, leer entre líneas lo que no se dice explícitamente, reconocer paradigmas y obtener conclusiones. Actualmente, el entorno está saturado por un montón de estímulos visuales como pantallas, redes sociales, mensajes, entre muchos otros, que hacen necesaria una observación consciente para filtrar lo relevante.
Por ejemplo, en un equipo de trabajo laboral o académico, alguien que observa con atención puede darse cuenta de conflictos no verbalizados que, de no recibir atención pueden escalar a otro nivel. La habilidad de observar puede prevenir errores, mejorar la colaboración, la comunicación, toma de decisiones más acertada y un clima organizacional favorable para todos.
Por otro lado, oír implica que el sonido llega a tus oídos. Puedes oír el ruido de los carros, la música, el bullicio de la gente que va por la calle. Casi todos tenemos la posibilidad de oír, pero no todos tenemos la capacidad de escuchar. Escuchar va más allá: implica prestar atención, procesar lo que se dice, captar matices de tono, reconocer emociones, entender los mensajes implícitos.
Entre las competencias comunicativas, la escucha activa figura como una competencia clave, para comunicar con claridad en diversos contextos. Aprender a escuchar activamente mejora nuestra relación con los demás, también nos permite ser más empáticos, reducir los errores y comprender a quienes nos rodean. En la familia, la escuela o el trabajo, escuchar es una muestra de inclusión, confianza, compromiso y motivación.
Observar y escuchar —cuando se hacen con intención— activan algunas competencias como:
- Comunicación efectiva: Cuando escuchamos y observamos con atención, mejoramos el intercambio de ideas.
- Colaboración: Trabajar en equipo exige que pongamos atención a las necesidades de nuestros compañeros, a través de lo que dicen, de los silencios, gestos y miradas.
- Pensamiento crítico: Cuando aprendemos a observar detalles y a escuchar cuidadosamente, desarrollamos la capacidad de evaluar lo que se dice, distinguir lo que es relevante, identificar sesgos.
- Mejora continua: La adaptabilidad y el aprendizaje implican observar y escuchar bien para detectar cambios, nuevas tendencias y saberes propios del siglo XXI.
Lo peor que nos puede pasar es subestimar la simplicidad de observar y escuchar. En un mundo tan lleno de distractores, estas habilidades nos dan una ventaja competitiva frente a los demás, porque nos abre puertas a nivel laboral y académico. En el ámbito personal nos permite mejorar significativamente nuestra relación con los demás. Apaguemos y distractores y despertemos la capacidad de observar y escuchar. Si quieres conocer más acerca del tema comunícate con nosotros, tenemos cursos y talleres para ayudarte a crecer y posicionarte en el mercado. Contáctanos.
Por Carmen Benavides, Directora de contenidos, Train MX.

